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Con una jornada de concientización denominada

“Comprendiendo el suicidio desde la perspectiva de género”, la Unidad de Salud Mental del CESFAM Centenario, entrega herramientas sobre prevención y detección de factores de riesgos, a actores relevantes del ámbito de la salud y educación.

Este año el Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra el 10 de octubre, estará centrado en la prevención del suicidio. Una problemática que cada año se incrementa, transformándose en una tragedia en la familia, y que tiene grupos vulnerables y diversos factores de riesgos.

La charla realizada en la Biblioteca Municipal de Los Andes, “Comprendiendo el suicidio desde la perspectiva de género, se hizo cargo de llevar a integrantes de la comunidad educativa, del intersector y dispositivos del Servicio Nacional de Menores (Sename), herramientas para su prevención.

Valeska Cortés, encargada de la Unidad de Salud Mental, del CESFAM Centenario dijo “que la actividad tiene varios expositores y esta es la primera vez que se realiza una jornada más amplia, queremos abordarla desde una perspectiva más amplia. Es una oportunidad para concienciar y movilizar a la población acerca de cuestiones relativas a la salud mental”.

Uno de los expositores fue Alejandro Barroso, doctor en Ciencias en Salud Colectiva de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, quien enfatizó en la importancia de abordar estas temáticas fuera de los hospitales, aulas o centros de estudios.

“Primero debe ser reconocido el problema, luego los actores que participan en la comunidad deben estar atentos a las señales, que los profesores sepan que pueden hacer prevención, que la familia sepa que tiene algo que hacer, que los actores de salud estén disponibles para sacar estos temas hacia la comunidad”.

El suicidio se puede prevenir

El profesional compartió algunos datos importantes. Cada año, cerca de 800 mil personas a nivel mundial fallecen por esta causa, hombres más que mujeres, sin embargo, sostuvo “tiene una explicación que debe ser abordado desde un punto de vista integral”.

“La población más vulnerable son los adolescentes de 15 a 29 años y los adultos mayores por encima de los 65 años. La soledad, el poco apoyo social, el bajo sustento económico, sin instituciones, son algunos de los factores de riesgos que hace que los adultos mayores sean vulnerables al suicidio”, finalizó Barroso.